De Tan largo me lo fiáis FIN DE LOS Sonetos DE TIRSO DE MOLINA Envidian las coronas de los reyes los que no saben la pensión que tienen, y mil quejas, y lástimas previenen, porque viven sujetos a sus leyes. Pero yo envidio los que guardan bueyes, y en cultivar la tierra se entretienen, que aunque de su trabajo se mantienen, ni agravios lloran ni gobiernan greyes. Porque, aunque con más ojos que Argos vivan, y miren por la espalda y por el pecho los reyes, no proceden como sabios si de oír con el mirar se privan: que un rey siempre ha de estar orejas hecho, oyendo quejas, y vengando agravios.