De Los cigarrales de Toledo Risa del monte, de las aves lira, pompa del prado, espejo de la aurora, alma de abril, espíritu de Flora, por quien la rosa y el jazmín suspira. Aunque tu curso en cuantos pasos gira perlas vierte, esmeraldas atesora, tu claro proceder más me enamora que en cuanto en ti naturaleza admira. ¡Cuán sin engaño tus entrañas puras dejan que por luciente vidriera, se cuenten las hijuelas de tu estrado! ¡Cuán sin malicia cándida murmuras! ¡Oh, sencillez de aquella edad primera! ¡Perdiola el hombre, y adquiriola el prado!