De La joya de las montañas Sale el sol por el cielo luminoso las nubes pardas de oro perfilando, y con su luz los montes matizando ilustra el campo su zafir hermoso. Veloz pasa su curso muy furioso y cuando la quietud solicitando halla otro mundo que vociferando al sol le pide su esplendor hermoso, a la campaña salgo defendido de fuertes rayos de mi estoque ardiente a quien se rinde el bárbaro vencido. Y cuando del descanso solamente busco un instante, torpe mi sentido me acomete el amor eternamente.