De La venganza de Tamar Agora, noche, si que a oscuras quedo, pues un sol hasta aquí tuve delante, libre de amor entré, ya salgo amante; reíame antes de él, ya llorar puedo. ¡Ay amorosa voz, oscuro enredo! cifrad vuestra aventura en sólo un guante; que si iguala a su música el semblante, victorioso quedáis, yo os lo concedo. ¡Cuándo más descuidado, más rendido! ¡Sin saber a quien quiero, enamorado, asaltando murallas, y vencido! Mas ¡dichoso rapaz, vuestro cuidado, si sacando quien es por el vestido, la suerte echáis, no en blanco, en encarnado!