De Los cigarrales de Toledo Tal vez el cazador el arco afloja, porque descanse un poco, y con más brío volviendo a amenazar el aire frío, con más valor la flecha alada arroja. El sol esconde la madera roja, porque en su ausencia, como el amor mío, el prado se marchite y llore el río por ver que su cristal de luz despoja. Si aflojaron de amor el arco, celos, fue para hacer mejor después el tiro, pues no le quiebra aunque le desadorna. ¡Vuelva tu luz a dar luz a mis cielos, que el tiempo que sin verte estoy, suspiro, pues no huye, en fin, aquel que a casa torna!