De La fingida Arcadia Prenda me han dado que a perder provoca el seso. ¡Venturoso quien lo alcanza! Pues si enloquece una desconfianza, tal vuelve el contento un alma loca. Favor que entre claveles labios toca de Belisarda, no tema mudanza, pues para que sustente mi esperanza diré que se lo quita de la boca. Haga flecha de vos el amor ciego, báculo sed en que mi dicha estorbe; cetro en mis celos, id a reducillos. Leña de amor con que aticéis su fuego y apoyo en su edificio; que amor vive, como es rapaz, en casas de palillos.