De Doña Beatriz de Silva ¡Oh premio rico, que a perder provoca el seso del dichoso que te alcanza! Pues si enloquece una desconfianza, también el gozo vuelve un alma loca. Ya la sentencia mi temor revoca, pues a pesar de celos y mudanza, Beatriz (por sustentar vos mi esperanza), os lo habéis hoy quitado de la boca. Haga flecha de vos el rapaz ciego; báculo sed, en que mi dicha estribe, vara en mis celos, id a reducillos. Leña de amor con que atizáis mi fuego, puntal de su edificio, que amor vive (como es rapaz) en casas de palillos.