De Quien calla otorga Amor, vuestro absoluto y real respeto de conde de Monreal, me ha trasformado en secretario: de señor, criado. Vuestro fuego es la causa, yo el feto. En la contemplación de tal objeto, secretario me hiciera mi cuidado de mí mismo, si no hubiera llegado a profanar los cielos mi secreto. Mira Narcisa apasionadamente a don Rodrigo, para darme enojos, y en vano, siendo así, callar presumo. Es mina Amor, y es fuerza que reviente cuando no por la boca, por los ojos, él convertido en fuego, ellos en humo.