- L - No la belleza que la noche adorna, Cintia cercada de ojos, ni la estrella, cuya resplandeciente lumbre bella los elementos y los cielos orna; no, si cuando se parte Febo y torna resplandeciendo entre esta y entre aquella nube sutil, que la blancura de ella claras y transparentes Iris torna; no la memoria de mi pena eterna en el alma divina sustentada, desde el punto que humana parte informa pueden causar visión de amor interna, como la vista de mi Ninfa amada cuando en sus ojos bellos me transforma.