- XLVIII - Esta celosa hidra, que en mí siento, con quien peleo muerto eternamente, si de sus siete quito un cuello ardiente, por uno nacen tres, y a veces ciento. Crece con los contrarios el tormento y crecen los contrarios cruelmente, que con una sospecha solamente no paran en un número sin cuento. Quiero, por socorrerme, retirarme, y mi sólo temor me da osadía para volver a la batalla osado. Y si me aparto de ella, por librarme, en una sospechosa fantasía muere mi vida y vive mi cuidado.