- XLI - Menalca, de este monte y su espesura gallardo cazador, habiendo el fuerte diente del jabalí la cruda muerte dado a Melampo, con fiereza dura, a ti, diosa, ornamento y hermosura de la selvas y cielos, se convierte, llorando y despidiendo de esta suerte la voz que disminuye la tristura. Salve, en tres formas adorada Diosa, salve, y recibe aqueste don sagrado, que murió peleando en tu ejercicio. Melampo, espanto y miedo de la odiosa compañía de lobos, sacrificio es chico, pero mucho fue estimado.