- LVI - De hiedra, roble y olmo coronado, al pie de una copiosa y verde encina por cuyo tronco y ramas encamina dorada vid su lazo enamorado. Damón del Tajo, a ti Padre sagrado Baco, consagro aquesta cabra; inclina tu rostro ahora, si la faz divina volviste al deshojar tu tronco amado. Esta cabra te ofrezco que solía ahora con el diente y con el cuerno descomponer tus vides sin sosiego. Dijo Damón, y, haciendo una ancha vía al cuello, cayó en tierra y con el tierno olor de Arabia, al cielo subió el fuego.