- XXX - Clara y hermosa Virgen del triunfante cielo primero, bella y adornada de la clara corona y de la amada manadilla de cabras de tu amante; así la soberana y circunstante máquina de lumbreras estrellada deje de acompañarte, y la sagrada cara de Febo veas rutilante; que al tiempo que la Maga que me encanta con palabra y deseos te mirare no recibas la lumbre de tu Apolo. Y si aquella belleza te forzare, sea para mirar entonces cuanta sinrazón se le hace a un hombre solo.