- XXVII - Rompe la niebla de la noche fría, de nieve y astro y de cristal ornada, de perlas orientales esmaltada, rosada Aurora, y aparece el día. Descubre el campo la beldad que había convertido en espanto la cerrada y oscurísima noche y de pasada enriquece la tierra de alegría. Tal a mis ojos la beldad divina del ídolo purísimo que adoro, Aurora clara con tu paz parece. Inclina el Sol, inclina el cielo, inclina los elementos, y al Pierio coro gloria mayor que la que goza ofrece.