- XXV - Pastor que lees... Pastor que lees en esta y en aquella planta, «Fili y Damón que a Fili adora», sabe que tanto fue piadosa agora Fili a Damón, cuanto es terrible y bella. ¡Ay! Yo la llamo, yo la ruego, y ella mísero no me escucha, y huye a la hora, y cuanto me huye más, más me enamora, que en ella puso su crueldad mi estrella. Ayer llevando mi ganado al río, al pie de un verde mirto entretejiendo violetas y amaranto, la vi sola. Ladró Melampo, y ella cruel huyendo, desamparando monte y valle umbrío, huyó de mí, y el viento socorriola.