- XLIII - Soberana beldad, extremo raro del alma, conocido por divino; al exterior sentido peregrino, y al interior por sobrehumano claro. Si de vuestro sin par valor declaro lo que el alma me dice de contino, poco bien tiene el cielo cristalino si al soberano vuestro le comparo. El alma os reverencie, que os entiende, que del velo mortal divina Idea no es gloria para vos la reverencia. Que quien como deidad no os comprende aunque de lo posible que desea, con no entenderos niega vuestra esencia.