- LV - Viva yo siempre así con tan ceñido lazo, Filis, contigo, como aquesta hiedra inmortal en esta encina puesta, que le enreda su tronco envejecido. Mira allí un olmo seco y un florido junto a la fuente, que una vid le presta hermosura y valor; y tú dispuesta a perseguirme, pónesme en olvido. Por ti, cruel, olvido mi ganado, y le dejo sin guarda del ardiente lobo cruel, ganado que tú amaste. Un cabritilla de este coronado monte, vi yo llevar, lloré, y, presente a mi dolor, soberbia te gozaste.