- IV - Cuantas estrellas tiene el firmamento, la selva flores, y el Euxino arenas, tantas y más son, Títiro, mis penas si yo me entiendo con el mal que siento. Bien es que la ocasión de mi tormento tiene principio de las más serenas lumbres del cielo; mas de dos ajenas voluntades jamás viene contento. Vos, que miráis del puerto la tormenta, y descubrís en su rigor el claro norte que os hizo descubrir la tierra: mirad mi luz, a quien el cielo avaro con turbias nubes cubre; porque sienta cuanto mal hace si una vez se cierra.