- LXVI - Tirsis, la nave del cuidado Iolas, hecha tablas, la vuelca el mar furioso; cuerpo muerto y espíritu penoso le traen fiera Leucipe y fieras olas. Dio mil voces al cielo y escondiolas crudo cielo en el manto tenebroso de la callada noche; y el rabioso Bóreas le apresuró la muerte a solas. Salieron a la playa deseada Lícidas y Damón, del mar echado; oyéronle, mas no le socorrieron. ¡Ay, teme, Tirsis, la tormenta airada, que en el lugar donde otros perecieron, mal te pueden valer tus crudos hados!