- LXXIII - Silencio mudo, que en tu manto envuelto, me conduces al punto riguroso de mi dolor, mi espíritu penoso en dolorosas lágrimas resuelto, si como le contemplo ahora vuelto pronóstico y agüero temeroso de la vida, que temo, tenebroso monstruo le viera por tus sombra suelto no llorara recelos inhumanos antes de ver trocada la ventura que ha de ser ocasión de mi tormento. Ya se han hecho temer los soberanos claros ojos que adoro, que un contento cuando más enriquece menos dura.