- VI - Sigo, silencio, tu estrellado manto... Sigo, silencio, tu estrellado manto, de transparentes lumbres guarnecido, enemiga del sol esclarecido, ave nocturna de agorero canto. El falso mago Amor, con el encanto de palabras quebradas por olvido, convirtió mi razón y mi sentido, mi cuerpo no, por deshacerle en llanto. Tú, que sabes mi mal, y tú que fuiste la ocasión principal de mi tormento, por quien fui venturoso y desdichado, oye tú solo mi dolor, que al triste a quien persigue cielo violento no le está bien que sepa su cuidado.