- LVIII - «Cuándo Filis podrá sin su querido Damón vivir ausente y apartada, la corriente del Tajo acelerada buscará su principio conocido». Leyendo aquesto escrito en un florido tronco de un haya de una vid cercada, Tirsis, perdida su color rosada, cayó llorando en tierra sin sentido. Después, lleno de rabia el desdichado, quebrando su zampoña, y en aquella y en esta rama dando, su mal mira. Y hablando con el árbol deshojado, dijo llorando: Filis, dura y bella… Mas no pudo acabar, vencido de ira.