- VII - Claro y sagrado río... Claro y sagrado río, y tu ribera de esmeraldas y pórfidos vestida corto descaso de una amarga vida, que entre amor y esperanza desespera. Cierto mal, bien incierto, ausencia fiera, gloria pasada y gloria arrepentida, tienen tan acabada y combatida la triste vida, que la muerte espera. Tú, que lavas el monte y las arenas rojas de mi Cyterón soberano, lleva mi voz y lástimas contigo. Alivia tú, llevándolas, mis penas; así veas su rostro tan humano cuando yo despiadado y enemigo.