- XXIX - Claras y transparentes luminarias del cielo, y de la noche compañeras, hijas del crudo tiempo y Parcas fieras, por casos varios y por suertes varias. Ya que de las amigas y contrarias horas de mi contento lastimeras testigo fuisteis, sedlo en las postreras a mi cansada vida necesarias. No me fuerce, mirad, el tiempo acaso a pediros palabras quebrantadas: pues sois fiadoras y testigo de ellas. Dijo Damón, y de las luces bellas del claro cielo, errante y fijadas, resplandeció el Oriente y el Ocaso.