- V - Vine y vi, y sujetóme la hermosura de un serafín que en apariencia humana a los mortales ojos tal se allana, que aunque flacos, sostengan su luz pura. Así mirarse, deja con segura vista el temprano sol de la mañana, y entre nubes de nieve, tinta en grana, permite a nuestra vista su figura. Vencióme, y tan dichoso fui vencido cuanto sin tiempo de gozarme en sello, porque me priva ausencia de gozarlo; que de muy sin ventura siempre ha sido llegar al bien, y vello ya y tocayo, y para más dolor luego perderlo.