- XII - A Fernando de Soria Galvarro En el secreto de la noche suelo, Sorino, contemplar las luces bellas, y mudo platicar así con ellas, porque envidioso no me estorbe el suelo: «Ya, ya, soberbios astros, vuestro cielo Flora pisa inmortal con firmes huellas; ya, eternamente hermosa, pisa estrellas; y ¡cuál sin ella yo! más cese el duelo. Tú fuiste, Flora, y vos, que la robaste, divinas luces, para mí inhumanas, pues solo y vida y seso me dejaste. Mas, porque tú no toda mueras, Flora, ni en las miserias vivas toda humanas, viva yo y pene, y tú los cielos mora.»