- IX - Soberano Señor, cuyo semblante tal vez nos representa a Marte crudo con el estoque vengador desnudo y la túnica estrecha de diamante, tal nos pone pacífico delante preso el cabello con curioso nudo de lauro, y con un libro por escudo, no menos sabio a Apolo que elegante. Honra ahora las letras, y con ellas, émulo de tu padre y de sus leyes, da a la paz el dominio de tu tierra, de tu abuelo después sigue las huellas, pues igualmente es propio de los reyes amar la paz y ejercitar la guerra.