- XV - A don Alonso de Santillán, que se embarcaba en los galeones de la armada de las Indias Tú surcas ¡oh Santiso! el mar furioso, y de este sol huyendo la tardanza, te avecinas al otro en esperanza del hado, que te aguarda más piadoso; y sabio el rostro opones y animoso a una y otra fortuna sin mudanza; uno te ve y te admira la bonanza, y uno el Euro más turbio y proceloso. Yo quedo en tierra firme y mal constante; de dolor embestido y de alegría, altero por momentos el semblante; mas si un mar brama dentro en la alma mía, no fuera, no, cual tú lo ves delante. Júpiter ¿cuántas formas mudaría?