- XXXVIII - ¡Ay de mí! siempre, vana fantasía, sin término dilatas tu remedio, ¿Cuándo será que libre de este asedio de males me amanezca libre un día? Rendirme será infame cobardía; ¿aguardaré? La muerte antes que el tedio de una esperanza. Osar sólo es el medio. Osemos; que es dichosa la osadía. Hoy pondrás fin a vida tan amarga; hoy, si bien sales hoy, corazón mío, de ti sacudirás tan grave carga. ¿Quién aguarda a mañana mal prudente? Que acabe de correr espera un río, y él corre y correrá perpetuamente.