- XXVII - Vive engañada mi fortuna loca si de mi centro desasirme piensa, porque no vio del mar la furia inmensa opuesta a su rigor más firme roca. Será que con distancia mucha o poca el sentido divida sin defensa de su gusta. Mas ¿cómo hará ofensa al alma do su bien o mal no toca? ¿Qué? Destiérreme a Italia o a Castilla, que mientras de Amarili arder me veo , más distante es mi ardor, más infinito. ¿Quién pero forma de esto maravilla, si es tan madre la ausencia del deseo como la privación del apetito?