- XLIV - Si por ser, Amarili, el amor fuego lo pintan los filósofos desnudo, y la belleza tuya sólo pudo dar entrada en mi alma a aqueste ciego; pues bella y sabia eres sin par, te ruego quieras soltarme aqueste sutil nudo. ¿Por qué, de ti arredrado, ardiendo sudo, y tiemblo helado cuando a ti me llego? Dirás que eres mi fuego y que aborrezco el morir abrasado cuando veo tus llamas cerca, y de temor me enfrío; mas ¿cómo si arder todo en ti deseo? Fiebre debe de ser lo que padezco; que para más arder comienza en frío.