- XVI - Mustia la vid, de aquella y de esta vara llora el robo, y del fruto que le espera mal cierta, a la hoz culpa. ¡Oh si supiera, oh cómo si supiera no llorara! El rústico novel con mano avara fía a la tierra en breve sementera el grano, de cogerlo en fértil era medroso; el bien experto ¡oh cómo osara! El otoño enriquece, y el estío corona al uno y otro de racimos y de espigas los senos y las sienes. Sufre y osa, varón corazón mío; que a la paciencia y a la audacia vimos ricas y coronadas de mil bienes.