- XLIII - No siempre fiero el mar zahonda al barco, ni acosa el galgo a la medrosa liebre, ni sin que ella afloje o él se quiebre, la cuerda siempre trae violento al arco. Lo que es rastrojos hoy, ayer fue charco, frío dos horas antes lo que es fiebre; tal vez al yugo el buey, tal al pesebre, y no siempre severo está Aristarco. Todo es mudanza, y de mudanza vive cuanto en el mar aumento de la Luna, y en la Tierra, del Sol, vida recibe. Y solo yo, sin que haya brisa alguna con que del gozo al dulce puerto arribe, prosigo el llanto que empecé en la cuna.