- XLVIII - El rubí de tu boca El rubí de tu boca me rindiera, a no haberme tu bello pie rendido; hubiéranme tus manos ya prendido, si preso tu cabello no me hubiera. Los del cielo por arcos conociera si tus ojos no hubiera conocido; fuera tu pelo norte a mis sentidos, si la luz de tus ojos no lo fuera. Así le plugo al Cielo señalarte, que no ya sólo al norte y arco bello tus cejas venzan y ojos soberanos; mas, queriendo a ti misma aventajarte, tu pie la fuerza usurpa, y tu cabello a tu boca, Amarili, y a tus manos.