-XXXV- Boscán, las armas y el furor de Marte, que con su propia sangre el africano suelo regando, hacen que el romano imperio reverdezca en esta parte, han reducido a la memoria el arte y el antiguo valor italïano, por cuya fuerza y valerosa mano África se aterró de parte a parte. Aquí donde el romano encendimiento, donde el fuego y la llama licenciosa sólo el nombre dejaron a Cartago, vuelve y revuelve amor mi pensamiento, hiere y enciende el alma temerosa, y en llanto y en ceniza me deshago.