-XXXII- Estoy continuo en lágrimas bañado, rompiendo el aire siempre con suspiros; y más me duele nunca osar deciros que he llegado por vos a tal estado, que viéndome do estoy y lo que he andado por el camino estrecho de seguiros, si me quiero tornar para hüiros, desmayo viendo atrás lo que he dejado; si a subir pruebo a la difícil cumbre, a cada paso espántanme en la vida ejemplos tristes de los que han caído. Y sobre todo, fáltame la lumbre de la esperanza con que andar solía por la oscura región de vuestro olvido.