-XVI- No las francesas armas odïosas, en contra puestas del airado pecho, ni en los guardados muros con pertrecho los tiros y saetas ponzoñosas; no las escaramuzas peligrosas, ni aquel fiero rüido contrahecho de aquel que para Júpiter fue hecho por manos de Vulcano artificiosas, pudieron, aunque más yo me ofrecía a los peligros de la dura guerra, quitar una hora sola de mi hado. Mas infición de aire en solo un día me quitó al mundo, y me ha en ti sepultado, Parténope, tan lejos de mi tierra.