-XXXVII- Mi lengua va por do el dolor la guía; ya yo con mi dolor sin guia camino; entrambos hemos de ir con puro tino; cada uno va a parar do no querría; yo, porque voy sin otra compañía, sino la que me hace el desatino; ella, porque la lleve aquel que vino a hacerla decir más que querría. Y es para mí la ley tan desigual, que aunque inocencia siempre en mí conoce, siempre yo pago el yerro ajeno y mío. ¿Qué culpa tengo yo del desvarío de mi lengua si estoy en tanto mal, que el sufrimiento ya me desconoce?