-VII- No pierda más quien ha tanto perdido; básteme, Amor, lo que ha por mí pasado; válgame agora haber jamás probado a defenderme de lo que has querido. Tu templo y sus paredes he vestido de mis mojadas ropas y adornado, como acontece a quien ha ya escapado libre de la tormenta en que se vido. Yo habia jurado nunca más meterme, a poder mío y a mi consentimiento, en otro tal peligro como vano; mas del que viene no podré valerme, y en esto no voy contra el juramento, que ni es como los otros ni en mi mano.